Carcinoma de tiroides canino

La extirpación quirúrgica es el tratamiento de elección en los casos en los que el tumor no ha invadido profundamente otras estructuras locales, como los principales vasos sanguíneos y nervios, lo que hace que el procedimiento sea demasiado arriesgado.

Los carcinomas de tiroides parecen ser poco o moderadamente sensibles a la quimioterapia sola.

La radiación de haz externo ha demostrado tener buenos resultados para los tumores localmente invasivos; sin embargo, este tratamiento no está fácilmente disponible para uso veterinario.

La ablación de la tiroides utilizando yodo radiactivo (131I) es una terapia eficaz en las partes del tumor capaces de absorber el yodo.

Con el fin de determinar si este tratamiento mejorará el pronóstico de su perro, primero se realiza una exploración nuclear. Se inyecta al perro el material radiactivo, cuya estructura es similar a la del 131I, y luego se explora para ver si el carcinoma absorbe una cantidad adecuada. Si es así, se concluye que es probable que el 131I sea eficaz para destruir el tumor, independientemente de su posición. Un estudio reciente en nuestro hospital ha demostrado que el tiempo medio de supervivencia con este tratamiento solo es de unos 30 meses, mientras que el tiempo medio de supervivencia sin ningún tratamiento es de unos 3 meses.

Parece que la única desventaja real de este tratamiento es que su perro puede ser ligeramente radiactivo durante unos días después del tratamiento, por lo que debe mantenerse en estricto aislamiento. Después de este período, el perro puede volver a casa a su entorno normal, pero aconsejamos que los propietarios no tengan un contacto prolongado con el perro durante una semana más o menos y desaconsejen que el perro duerma en la cama o se siente en el regazo de alguien durante un período de tiempo prolongado.

Los perros a menudo necesitan estar con la hormona de reemplazo de la tiroides para el resto de sus vidas.

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